miércoles, 30 de diciembre de 2015
27
Nunca me comprendía porque me gustaban demasiadas cosas y me confundo y desconcierto corriendo detrás de una estrella fugaz tras otra hasta que me hundo
lunes, 23 de noviembre de 2015
26
Me despertaron los vecinos peleando afuera, Cuánto problema se hacían por vaya a saber uno que poca cosa. Era un lunes igual a los anteriores, jamás pensé que sería inolvidable. Este lunes arranco mal desde el principio, lo recordare siempre seguramente como el lunes de los clavos.
Me desperté, con compañía al lado, que al rato junto sus ropas y se fue. Después de tantos lunes ya no existen las despedidas. Todo transcurría normal mientras desayunaba, sola. Sentí el primer pinchazo, qué dolor de no creer. El primero fue en la pantorrilla, me tocaba la piel y me di cuenta que tenía algo adentro. Con los dos dedos me apreté en el centro del dolor como queriendo explotar un granito. Salió lentamente y cruelmente el primero. Y así saque tres más. uno del brazo y dos de la espalda. No tengo explicación, solo miedo. Tres clavos de tres centímetros y bien puntiagudos vivían conmigo. No sé que más estoy llevando en este cuerpo, se me ocurren mil cosas después de lo sucedido hoy y no sé como actuar. Dejare pasar el martes como si nada, y algo se me va a ocurrir. Mi pregunta es cómo fue que llegaron allí. Luego les contare.
lunes, 2 de noviembre de 2015
25
Nuestra locura siempre a medias
como este día que se va
que fue en vano, fue una mitad,
hace cuanto no tengo un día completo
mitad día mitad noche mitad de vos
es lo que tengo
Mejor dicho, el vaso sin completar
quedan las ganas de tomar más
cuando estoy
sin medias y sin tus pies junto a los míos
como este día que se va
que fue en vano, fue una mitad,
hace cuanto no tengo un día completo
mitad día mitad noche mitad de vos
es lo que tengo
Mejor dicho, el vaso sin completar
quedan las ganas de tomar más
cuando estoy
sin medias y sin tus pies junto a los míos
viernes, 2 de octubre de 2015
24
Me armó todo un discurso, no me quedo otro remedio
contestar y escuchar, sí que se lo merecía
Aparte, no podía ser tan malo hacerlo, estar presente
Pero obviamente, no me encontraba allí
Por lo general, nunca estoy
Tampoco se que pretendo
Conteste como si no lo hubiera hecho, diciendo nada más que palabras
Me volví así o siempre lo fui y ahora me doy cuenta
No me interesa nada y, sin embargo, lo hago
Y contesto, segura de algo, de que no debería engañarme así
jueves, 3 de septiembre de 2015
23
Esa inocencia tuya
tan pura y tierna y mil cosas más, mi vida
Sos tan chiquito, y estás tan lejos
te quiero tanto
Que dolor saber que crecerás y entenderás y dejarás de jugar
por que sucederá así, tiene que serlo
Que ganas de gritármelo, gritar que un día vas a ser grande
y ese brillito y esos cachetes
no me imagino un mundo sin eso, así tal cual
como los vi ayer, que delito que cambien y crezcan y todo ese embrollo
Y llegara ese día en el que nos encontraremos y no seremos los mismos
22
Que desastre todo esto
yo pensando en tus maldades que en el fondo no lo son
Y de repente un giro, pensar que nada es
nada es esa crueldad de la dulce desgarra
Mis manos armándome, no dejándome sangrar
malditas sean ellas también
yo pensando en tus maldades que en el fondo no lo son
Y de repente un giro, pensar que nada es
nada es esa crueldad de la dulce desgarra
Mis manos armándome, no dejándome sangrar
malditas sean ellas también
viernes, 21 de agosto de 2015
21
Cayo el vaso, roto ahora, tan rápido como su camisa
Lío de ropa
Dos hechos tan insignificantes en aquél momento, fueron como la nada misma
como nosotros y la cerveza goteando en la mesita, eso mismo, nada
Una vez más, la cabeza bien lejos, cerveza en el piso
Que crueldad no pensar, que deber atacar esta vida hueca, llena, desnuda, desgraciada, inútil, etc
Bien digo, atacarme siempre, encontrándome tan descansada de lo mismo
viernes, 24 de julio de 2015
20
La perra entre estas piernas
que son su mundo
no se diferencia de mí
observadora de todo
ambas miramos y gritamos
nos entristecemos del exterior
no queremos salir, tan cobardes y diurnas
odiamos, nos odiamos también, vaya que odiamos
la evolución no existió para nosotras
pero al menos
ella no estará sola esta mañana, ni tampoco yo
viernes, 29 de mayo de 2015
19
Como contar sobre eso que existió
porque claro que paso, yo he estado ahí
me he sentado y he gritado en ese mismo sitio
dónde te lucias frente al espejo alardeando
como yo lo hacía
lo hacía mientras esperaba el final
A veces creo que el paraíso debe ser este ahora donde no estás
porque claro que paso, yo he estado ahí
me he sentado y he gritado en ese mismo sitio
dónde te lucias frente al espejo alardeando
como yo lo hacía
lo hacía mientras esperaba el final
A veces creo que el paraíso debe ser este ahora donde no estás
martes, 26 de mayo de 2015
18
Necesidad de encarnar presagios y sueños. El mundo externo se opone. Esto es obvio y no obstante no puedo admitirlo; lo quiero --en nombre de mi, digamos, instinto de conservación--, lo quiero, digo, pero no puedo. Queda por averiguar si lo quiero verdaderamente.
Luego, por más que crea haber progresado y madurado, mi sentimiento del amor y del deseo es difuso y confuso como a los cinco, a los diez y a los quince años. Una noche sexual es un corte tajante. No puedo, no sé, no podré nunca unir esa noche a las obligaciones, relojes, horarios, etc. Siempre, después de una noche sexual, hago planes de orden: ordenación de escritos, de lecturas, etc. Como quien estuvo al borde de la muerte y al incorporarse proyecta actos sanos y enérgicos.
Una noche sexual es agonía, es muerte y es la única felicidad.
Pero ciertos gestos, ciertas palabras, yo pierdo conciencia, yo estoy ebria cuando me desnudan, algo lejano y presente. Se repite lo que no se vio nunca. Siempre hago el amor por primera vez. Mi asombro, mi perdición, mi asfixia, mi liberación.
Soy una cobarde. Lo sexual, para mí, es el único camino de iniciación. Yo a veces lo abandono por miedo. Así como para otros el ascetismo, para mí lo sexual.
Pero esta necesidad, además, de consumirse. Este apalear a un animal muerto. ¿Qué pasa en mí que golpeo puertas cerradas? Lo sexual, sí. Pero no sé por qué me fascinan los que no me desean. Éste es mi emblema. Ésta es mi maldición. Cualquiera que te abandone logrará seducirte. Y viceversa. ¿Cuándo empezó?
A.P.
17
Rostros vacíos en las avenidas, árboles sin hojas, papeles en las zanjas: escritura de la ciudad. ¿Y qué haré si todo esto lo sé de memoria sin haberlo comprendido nunca? Repiten las palabras de siempre, erigen las mismas palabras, las evaporan, las desangran. No quiero saber. No quiero saberme saber. Entonces cerrar la memoria: sus jardines mentales, su canto de veladora al alba. Mi cuerpo y el tuyo terminando, recomenzando, ¿qué cosa recomenzando? Trepidación de imágenes, frenesí de sustancias viscosas, noches caníbales alrededor de mi cadáver, permisión de no verme por una horas, alto velar para que nada ni nadie se acerque. Amor mío, dentro de las manos y de los ojos y del sexo bulle la más fiera nostalgia de ángeles, dentro de los gemidos y de los gritos hay un querer lo otro que no es otro, que no es nada...
A.P.
miércoles, 18 de marzo de 2015
16
Realmente no me encuentro ciego, eso es lo que desde mi uso de razón empece a decir, quizás porque era lo más fácil cuando me bombardearon en preguntas. No sé como explicar lo que pasa por mis ojos, lo intento, créanlo. Podría ser alguna forma de "locura", pero lo descarto, ya que lo siento natural, nací así, respirando y viendo esto.
Abro los ojos y me encuentro en un lugar distinto de donde me dicen que estoy y no lo puedo contar y tengo que hablar igual, a veces se vuelve complicado. Pero esta es mi rutina, tener que controlar mis sentidos para poder engañar a las personas, tener que manejar todos mis movimientos es cansador, ya que mis ojos envían a mi mente otra realidad, luego de aprender tantas palabras nunca encontré las indicadas para describir mi mundo real, en el cual ¿debo ser muda? (en este que escribo estoy de más, eso lo sé).
Pobres seres los de acá, que se lamentan de mi ceguera y en realidad yo soy distinto, qué verán ellos no se, pero esta oscuridad que ellos nombran es hermosa y colorida.
miércoles, 11 de marzo de 2015
15
Sospechaba que ese podrido animal me tendría una trampa. Su manera de caminar llevando esos pelos enredados no me fiaban. No tengo derecho a echarlo de la casa, es un gato muy astuto, mejor tenerlo cerca que lejos. Aparte aunque esta no sea su casa, tampoco es la mía. Si lo dejo salir al mundo contará mis secretos y le facilitaría las cosas para destruirme, definitivamente se queda.
Todo comenzó aquella noche, encontré la casita, y me apropie de ella, sin saber si mi compañero el gato hace años esta ahí o entro por la ventana rota, quizás después de que llegara yo. Si hubiera estado seguro que yo llegué primero, tendría derechos de ordenar y elegir las reglas de convivencia, pero no lo sé. Y si en verdad él se encontraba aquí desde antes, lo que es más probable, no me queda otra que deshacerme de él antes de quedar de patitas en la calle, con esta muda de ropa, y pronto viniendo el cruel invierno a congelar en un principio mis dedos. Todo por un gato, yo puedo con este animal demoníaco.
El plan:
He observado como comienza un día de este gato tan fríamente particular. No sé si duerme, pero sé lo que hace cuando yo me despierto obsesivamente a las 10 am. Huye por el agujero de la ventana, de una manera en que cualquiera pensaría que tuvo una pesadilla y no va a volver jamás. Y así pasa una hora exacta hasta que llega mi desilusión. Entra con una rata ya algo moribunda, que va a matar de desayuno, lo hace de una manera tan escalofriante que aunque sea diminuto a mi cuerpo, me siento una hormiga viendo su crueldad. Y así empieza mi amargado día, observándolo.
Bueno, les comento los pasos a seguir: él entra por la ventana rota, también tiene algunos rasguños del vidrio ya que es justo del ancho de su cuerpo, y cae al colchón que hay debajo. Probablemente el astuto lo corrió hasta allí, nadie dormiría con una ventana rota sobre su cabeza, o eso creo. Primero deja caer la rata y finalmente, cae él. Se me ocurre al observar esta situación que puedo conseguir pedazos de vidrio y engancharos en ese colchón sucio... y ahí me imaginé un vidrio cruzando el organismo del gato, destrozándolo internamente de la manera más dolorosa y me veo poniendo mis manos en sus pedazos, sumando una adrenalina en mi interior, todo sería perfecto.
Si tuviste la desdicha de encontrar esta carta entre los trapos de la entrada, sabrás que no pude contra él. El consejo que te doy es que busques otra casa, aunque sientas lo especial que está es, aunque seas el hombre más fuerte, quizás sea solo un gato pero ese maldito gato ya tiene un plan de antemano.
Atte un desgraciado.
jueves, 5 de marzo de 2015
14
Voy caminando por las nubes y recuerdo, cuánto tiempo paso, ¿dónde se encuentra mi generación? ¿En alguna fiesta? ¿Trabajando? ¿Se fue a la guerra? Quedé sola, recordando. Ya no vivo, solo pienso. No se puede hacer otra cosa a esta edad. Se siente igual, el miedo es el mismo, el amor también. Mi piel se cayo, mis ojos se nublaron, mi boca se secó y todo sigue pasando. Mi generación se fue al bingo con las estrellas, y la mariposa recién comienza a volar y ese arbolito tiene mucho por crecer. Que ganas de cuidarlo toda su vida, limpiarle las hojas, darle agua, por siempre. ¡Exijo a mi generación! Ansío mostrarles esta belleza que dio la naturaleza, en nuestra época no se veían así de verdes. Qué cruel este mundo que lo dio a luz cuando ellos partieron. Que suerte la mía y cuántos no veré.
miércoles, 4 de marzo de 2015
13
A veces te extraño, no a veces: muchas veces
Esto se vuelve anti natural, no lo creerías
Tampoco te lo contaría
No hay palabras, extrañarte creo que es la única
Nada más, nunca más
El error fue mío
siempre lo es, no se aprende
Pero ahora quiero hacerlo
entonces, esta vez, no puedo decirte que duele
Esto se vuelve anti natural, no lo creerías
Tampoco te lo contaría
No hay palabras, extrañarte creo que es la única
Nada más, nunca más
El error fue mío
siempre lo es, no se aprende
Pero ahora quiero hacerlo
entonces, esta vez, no puedo decirte que duele
jueves, 26 de febrero de 2015
12
La loca estaba tirada en la otra habitación desnuda, pero con medias, como siempre al caer el sol. Le dije que me iba a lavar las manos, acariciar la gata no es de mi agrado, lo sabe. Se habrá dado cuenta que en realidad no lo iba a hacer, y no lo iba a hacer nunca más en su baño. Qué cobardía esta, huir así es incontable, aunque sé que quedará entre estas paredes fieles. Lo único que nos une a ambos son códigos.
Me encontraba sentado en el sillón, el día se venía largo y el viaje más, ¿por qué seguía perdiendo tiempo acá? A ella nunca le dije nada del viaje, sería muy formal contárselo, y muy largo, el tiempo se podía usar de otras maneras mejores para gastarlo en mi aburrido viaje en busca de mi familia, no le interesaría esa historia larga. No me puedo arrepentir ahora de no haberlo nombrado nunca, ya está, me iría por siempre y lo sospecha.
Sé lo que esta haciendo en este momento, sé que esta rascándose la espalda o limpiándose los ojos, pero no va a hacer nada, no va a preguntar nada, por suerte, ya que si lo hace no sabría que decir. Esta segura que mentiría. Poco tiempo pero sí que nos conocemos, me conoce más que mi propio hermano que aunque en este momento me esta esperando del otro lado del mundo, crecimos juntos.
¡Qué bruto soy! Me lleve puesto la mesita horrible del comedor, si estaba durmiendo ya se despertó. También tiré dos empanadas que sobraron del almuerzo, la gata apareció al instante y empezó a devorarlas. Le saqué una, empezó a maullar. No pude contener la risa imaginando su cara escuchando el desastre que hice por querer salir. La verdad no sé que estará pensando. El ruido me delató. Mejor me voy rápido antes que me den ganas, o antes de dar explicaciones. Probablemente no me las pediría, por eso me voy también.
miércoles, 25 de febrero de 2015
11
Un hombre charla entusiasta a mi lado con su compañera de asiento. Me llama la atención sus anteojos polarizados, como escondiendo los ojos a medias, no del todo. Quizás así sea su vida. Recién conoce a la mujer con la que charla, lo sé por la timidez con que lo hace. No creo que sea interesante lo que ella dice ya que él cada minuto mira el reloj, desea bajarse ya mismo, le diría que estamos en la misma pero no da. Nuestra diferencia es que él no desea oírla más, no quiere fingir interés y siente remordimiento por sentir eso; yo por suerte no escucho nada. Recién la conoce y no quiere verla más. Pobre mujer, le aconsejaría algo, no sé qué, pero está muy lejos. La distancia lo impide, tendría que haberme sentado a su lado. Por algo no se dio.
Frente a mí hay una mujer que habla por celular, demasiado normal todo. Aunque si lo pienso un poco, quizás esté loca y esté hablando sola. Nunca sabré si en verdad habla con alguien que la espera al bajar o simplemente no haya nadie, y tenga razón. Hay algo de soledad en su forma de mirar, por algo lo pienso. Otra más.
Finalmente, a mi lado izquierdo se encuentra la ventana sucia, así siempre están en los colectivos, incluso más, la próxima traeré un trapito y la limpiaré. A unos metros de ella hay dos negocios, fue lo más llamativo del viaje. Uno vacío y el otro repleto de gente. Cómo todo en este día, como este colectivo repleto y el que se encuentra atrás pisandole los talones no lleva a nadie. Yo quisiera estar ahí atrás pero no sé, caí acá. Que llegue a mi destino por Dios que si miro atrás no hay más que vacío.
martes, 24 de febrero de 2015
10
Hizo algo de ruido cuando se fue. Él nunca lo hace, siempre silencioso para irse y atolondrado para llegar. Me di cuenta. No lo vería nunca más, lo dije tantas veces, pero ese ruido lo gritó prácticamente y pude descifrar lo que quiso decir. Siempre fue lo nuestro así, con gritos y algunas señas, cómo si no supiéramos hablarnos. Dos niños.
Antes de cerrar la puerta de esa manera, escuche la risita. Supe que lo sabia él también, sabía que escuchaba y que era sarcasmo, sarcasmo un poco doloroso, y un aviso a la vez. Le dolía, claramente, siempre que deja alguna costumbre le duele, nuestra diferencia. Es engreído hasta las uñas, me gana. Orgullosos ambos, ambos malcriados y siempre obteniendo lo que se quiere. Tan innecesariamente iguales... por eso estos meses fueron eternos a su lado. Gran compañero hay que admitirlo, si no fuera igual a mí seríamos amigos, estoy segura. No nos queríamos más, ese ruido lo demostró. Me desnudo de buena manera, esa fue la parte interesante de la tarde, después del ruido obviamente. Por qué no puse música así no lo escuchaba, si eso hubiera ocurrido en este instante podría estar realizando la cena, o leyendo cualquier cosa, lo que sea era más útil. Pero me encuentro aquí escribiendo esto. No sé porque me gasto describiéndolo, pero se lo merece, o así lo siento. Después de tanto se merece estos últimos minutos. Él no sabe que se lo merece.
Antes de cerrar la puerta de esa manera, escuche la risita. Supe que lo sabia él también, sabía que escuchaba y que era sarcasmo, sarcasmo un poco doloroso, y un aviso a la vez. Le dolía, claramente, siempre que deja alguna costumbre le duele, nuestra diferencia. Es engreído hasta las uñas, me gana. Orgullosos ambos, ambos malcriados y siempre obteniendo lo que se quiere. Tan innecesariamente iguales... por eso estos meses fueron eternos a su lado. Gran compañero hay que admitirlo, si no fuera igual a mí seríamos amigos, estoy segura. No nos queríamos más, ese ruido lo demostró. Me desnudo de buena manera, esa fue la parte interesante de la tarde, después del ruido obviamente. Por qué no puse música así no lo escuchaba, si eso hubiera ocurrido en este instante podría estar realizando la cena, o leyendo cualquier cosa, lo que sea era más útil. Pero me encuentro aquí escribiendo esto. No sé porque me gasto describiéndolo, pero se lo merece, o así lo siento. Después de tanto se merece estos últimos minutos. Él no sabe que se lo merece.
Nunca nos quisimos más que para hacer el amor, que cruel necesidad y que tiempo bien gastado. Pero todo aquello había terminado el día de ayer. Como si te estuvieras duchando en invierno y de repente el chorro sale frío. Así de vulgar fue nuestro adiós. Siendo tan iguales, yo no hubiera hecho aquel ruido, no sé, me hubiera lavado las manos sarcásticamente, la risa se la admito y listo. Un saludo era mucho, palabras eran innecesarias, ambos sabíamos que lo nuestro no son las despedidas sino los encuentros, así tironeándonos y sin contar los días fuimos conviviendo un par de días por semana. Fueron como años.
Después del ruido vino un gran silencio, y estos pensamientos. Fue sano todo, si no lo hubiera comprendido en unos días estaría esperándolo como siempre en aquella esquina.
Última risita, ahora es la mía, y adiós. Puerta cerrada.
jueves, 19 de febrero de 2015
9
Me veía morir. Todo se volvía oscuro, se perdía en esa negrura la diferencia entre la tierra y el cielo. No sabía en donde me encontraba, no me podía ubicar. Es difícil explicar, porque sí, sabía dónde estaba parada, no estaba mareada, pero a la vez no, no sabía. No entendía lo que sucedía, no quería pensarlo. En fin, pasaban los minutos y no llegaba. ¿Estaría errada? ¿No había llegado mi hora? Pensé en esa pregunta, y comprendí. Quería morir, debía morir. A muchos les teme pensarlo, y yo simplemente lo deseaba. No veía otra solución para lo que sentía. No quería más ese miedo. No importa cuanto cueste no lo quería. Nunca tuve este pensamiento suicida, pero no me asustaba tenerlo, quería que se cumpla, no me importaba cómo.
No quería buscar esta vez, clásico en mi vida. Quería que llegue. Esperaría un rato más, otro clásico. Seguiré escribiendo, cuándo lo deje de hacer habré muerto.
Deseo, deseo. Nada. Era una pesadilla constante, todo comenzó con una sombra, luego un par de golpes. Siguió con la caída. Caer de esa manera fue una señal, pensaba. Fue seca, sin dolor. Muy real. Luego el desmayo... y ya no vi nada más. Esa es la negrura de la que estoy hablando. Entendí que estaba desmayada, que lo único de mi cuerpo que se encontraba activo eran estos pensamientos. Siento que escribo y realmente mis dedos están duros, ¿habré muerto ya? Quiero que se esfume todo, debe ser así, se supone. Esperaré un rato más, clásico, clásico por siempre.
viernes, 6 de febrero de 2015
7
Cómo te mintieron chinito
ven, abrázame
que lindas esas lágrimas
que lindo sacarlas
se deshacen tan rápido como si nunca hubieran estado
casi que me olvido de ellas!
Olvídalas, lo merecen
te lo digo de nuevo
que más da, así se dio
No preguntes, no vuelvas, no sirve
quédate, lo arreglaremos
andando por ahí, no importa dónde
juntos dejándolo atrás
como a un pobre animalito triste
sin mirar
ven, abrázame
que lindas esas lágrimas
que lindo sacarlas
se deshacen tan rápido como si nunca hubieran estado
casi que me olvido de ellas!
Olvídalas, lo merecen
te lo digo de nuevo
que más da, así se dio
No preguntes, no vuelvas, no sirve
quédate, lo arreglaremos
andando por ahí, no importa dónde
juntos dejándolo atrás
como a un pobre animalito triste
sin mirar
6
Siempre escondiéndote en ningún lado. Cuánto te cuesta vivir, que desgracia hay ante tus ojos, todo azul, todo agua. Lindos. Si que lo son y cuánto haría yo por ellos. Muerdo fuerte con odio, no puedo entender tu dolor, y mira que lo intento. Te cuesta horrores lo sé, cuánto la gente te admira, y vos no ves a tu alrededor, porque no te importa. Que boba e inteligente que sos. Eso es lo que más admiran. Todos esperan una señal para poder ayudarte y no, seguís andando, altanera, triste, y huyendo. Huyendo de vos, pensando en vos, haciendo pensar a los demás. Qué locura tu vida, la inocencia es tu arma y sí que la sabes usar y no lo sabes, no crees en ti y eso es lo que me hace morder cada vez más fuerte porque yo si lo hago. Una vez más te lo digo, altanera linda, cómo me gusta verte bailar, alocada, escapando y sonriendo a la vez.
Te dedicas a nadar y saltar, nada más. Esos saltos que no te ayudan a escapar, que solo inspiran, no solo a vos lo puedo jurar. Llegas alto, pero caes a los minutos con tu sonrisa otra vez. No sos consciente de tu encierro, de la realidad azul, solo dices que es tan raro todo... ¿de qué color la veras? Hay si hablaras cuánto te ayudaríamos, pero no. No quieres, no te importa, ya lo sé, me lo repito.
Te dedicas a nadar y saltar, nada más. Esos saltos que no te ayudan a escapar, que solo inspiran, no solo a vos lo puedo jurar. Llegas alto, pero caes a los minutos con tu sonrisa otra vez. No sos consciente de tu encierro, de la realidad azul, solo dices que es tan raro todo... ¿de qué color la veras? Hay si hablaras cuánto te ayudaríamos, pero no. No quieres, no te importa, ya lo sé, me lo repito.
viernes, 2 de enero de 2015
5
Mi mente comprendió
hoy se deja llevar
y no me dejará atrás
Puede que me olvide una parte de mí
pero esta vez volveré sin miedo
y me iré para no regresar
a dónde me estanqué
hoy se deja llevar
y no me dejará atrás
Puede que me olvide una parte de mí
pero esta vez volveré sin miedo
y me iré para no regresar
a dónde me estanqué
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