lunes, 23 de noviembre de 2015

26

Me despertaron los vecinos peleando afuera, Cuánto problema se hacían por vaya a saber uno que poca cosa. Era un lunes igual a los anteriores, jamás pensé que sería inolvidable. Este lunes arranco mal desde el principio, lo recordare siempre seguramente como el lunes de los clavos. 
Me desperté, con compañía al lado, que al rato junto sus ropas y se fue. Después de tantos lunes ya no existen las despedidas. Todo transcurría normal mientras desayunaba, sola. Sentí el primer pinchazo, qué dolor de no creer. El primero fue en la pantorrilla, me tocaba la piel y me di cuenta que tenía algo adentro. Con los dos dedos me apreté en el centro del dolor como queriendo explotar un granito. Salió lentamente y cruelmente el primero. Y así saque tres más. uno del brazo y dos de la espalda. No tengo explicación, solo miedo. Tres clavos de tres centímetros y bien puntiagudos vivían conmigo. No sé que más estoy llevando en este cuerpo, se me ocurren mil cosas después de lo sucedido hoy y no sé como actuar. Dejare pasar el martes como si nada, y algo se me va a ocurrir. Mi pregunta es cómo fue que llegaron allí. Luego les contare.

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