Siempre escondiéndote en ningún lado. Cuánto te cuesta vivir, que desgracia hay ante tus ojos, todo azul, todo agua. Lindos. Si que lo son y cuánto haría yo por ellos. Muerdo fuerte con odio, no puedo entender tu dolor, y mira que lo intento. Te cuesta horrores lo sé, cuánto la gente te admira, y vos no ves a tu alrededor, porque no te importa. Que boba e inteligente que sos. Eso es lo que más admiran. Todos esperan una señal para poder ayudarte y no, seguís andando, altanera, triste, y huyendo. Huyendo de vos, pensando en vos, haciendo pensar a los demás. Qué locura tu vida, la inocencia es tu arma y sí que la sabes usar y no lo sabes, no crees en ti y eso es lo que me hace morder cada vez más fuerte porque yo si lo hago. Una vez más te lo digo, altanera linda, cómo me gusta verte bailar, alocada, escapando y sonriendo a la vez.
Te dedicas a nadar y saltar, nada más. Esos saltos que no te ayudan a escapar, que solo inspiran, no solo a vos lo puedo jurar. Llegas alto, pero caes a los minutos con tu sonrisa otra vez. No sos consciente de tu encierro, de la realidad azul, solo dices que es tan raro todo... ¿de qué color la veras? Hay si hablaras cuánto te ayudaríamos, pero no. No quieres, no te importa, ya lo sé, me lo repito.
Te dedicas a nadar y saltar, nada más. Esos saltos que no te ayudan a escapar, que solo inspiran, no solo a vos lo puedo jurar. Llegas alto, pero caes a los minutos con tu sonrisa otra vez. No sos consciente de tu encierro, de la realidad azul, solo dices que es tan raro todo... ¿de qué color la veras? Hay si hablaras cuánto te ayudaríamos, pero no. No quieres, no te importa, ya lo sé, me lo repito.
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