No pidas lo que no habrá nunca, besa mis miedos y mis pesadillas para que desaparezcan como lo hacen las sábanas. La verdad desaparece, y yo no sé nada, no puedo pensar.
lunes, 9 de mayo de 2016
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Esta vez no seré esa inocente que te acariciaba. Hoy te revolveré las ideas, te cambiaré de religión porque seré más que el helado del domingo, aunque ya vino el frío.
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Y no le hablo con las palabras que sólo han servido para no entendernos, ahora que ya es tarde empiezo a elegir otras, las de ella, las envueltas en eso que ella comprende y que no tiene nombre
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