Hizo algo de ruido cuando se fue. Él nunca lo hace, siempre silencioso para irse y atolondrado para llegar. Me di cuenta. No lo vería nunca más, lo dije tantas veces, pero ese ruido lo gritó prácticamente y pude descifrar lo que quiso decir. Siempre fue lo nuestro así, con gritos y algunas señas, cómo si no supiéramos hablarnos. Dos niños.
Antes de cerrar la puerta de esa manera, escuche la risita. Supe que lo sabia él también, sabía que escuchaba y que era sarcasmo, sarcasmo un poco doloroso, y un aviso a la vez. Le dolía, claramente, siempre que deja alguna costumbre le duele, nuestra diferencia. Es engreído hasta las uñas, me gana. Orgullosos ambos, ambos malcriados y siempre obteniendo lo que se quiere. Tan innecesariamente iguales... por eso estos meses fueron eternos a su lado. Gran compañero hay que admitirlo, si no fuera igual a mí seríamos amigos, estoy segura. No nos queríamos más, ese ruido lo demostró. Me desnudo de buena manera, esa fue la parte interesante de la tarde, después del ruido obviamente. Por qué no puse música así no lo escuchaba, si eso hubiera ocurrido en este instante podría estar realizando la cena, o leyendo cualquier cosa, lo que sea era más útil. Pero me encuentro aquí escribiendo esto. No sé porque me gasto describiéndolo, pero se lo merece, o así lo siento. Después de tanto se merece estos últimos minutos. Él no sabe que se lo merece.
Antes de cerrar la puerta de esa manera, escuche la risita. Supe que lo sabia él también, sabía que escuchaba y que era sarcasmo, sarcasmo un poco doloroso, y un aviso a la vez. Le dolía, claramente, siempre que deja alguna costumbre le duele, nuestra diferencia. Es engreído hasta las uñas, me gana. Orgullosos ambos, ambos malcriados y siempre obteniendo lo que se quiere. Tan innecesariamente iguales... por eso estos meses fueron eternos a su lado. Gran compañero hay que admitirlo, si no fuera igual a mí seríamos amigos, estoy segura. No nos queríamos más, ese ruido lo demostró. Me desnudo de buena manera, esa fue la parte interesante de la tarde, después del ruido obviamente. Por qué no puse música así no lo escuchaba, si eso hubiera ocurrido en este instante podría estar realizando la cena, o leyendo cualquier cosa, lo que sea era más útil. Pero me encuentro aquí escribiendo esto. No sé porque me gasto describiéndolo, pero se lo merece, o así lo siento. Después de tanto se merece estos últimos minutos. Él no sabe que se lo merece.
Nunca nos quisimos más que para hacer el amor, que cruel necesidad y que tiempo bien gastado. Pero todo aquello había terminado el día de ayer. Como si te estuvieras duchando en invierno y de repente el chorro sale frío. Así de vulgar fue nuestro adiós. Siendo tan iguales, yo no hubiera hecho aquel ruido, no sé, me hubiera lavado las manos sarcásticamente, la risa se la admito y listo. Un saludo era mucho, palabras eran innecesarias, ambos sabíamos que lo nuestro no son las despedidas sino los encuentros, así tironeándonos y sin contar los días fuimos conviviendo un par de días por semana. Fueron como años.
Después del ruido vino un gran silencio, y estos pensamientos. Fue sano todo, si no lo hubiera comprendido en unos días estaría esperándolo como siempre en aquella esquina.
Última risita, ahora es la mía, y adiós. Puerta cerrada.
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